El asentamiento romano de Nuestra Señora del Pueyo, de los siglos I a.C. – III d.C, se localiza en el término municipal de Belchite. El yacimiento fue ocupado durante un intervalo de tiempo comprendido entre el siglo I a.C. y el II /III d.C. según los restos muebles e inmuebles conservados. La topografía ovalada del cerro convierte a este asentamiento en un emplazamiento estratégico, puesto que, desde él, se domina toda la llanura del río Aguasvivas, vía natural de comunicación hacia el río Ebro, así como la llanura que se extiende hasta la actual población de la Puebla de Albortón.
En un momento indeterminado del siglo I a.C, tuvo lugar un proceso de jerarquización del territorio del valle del río Aguasvivas, lo que conduciría, tras la romanización de la zona, a la fundación del asentamiento de Nuestro Señora del Pueyo, aprovechando su situación estratégica.
La ciudad, creada ex novo y cuyo nombre se desconoce, estaba constituida por una acrópolis, una zona monumental en la ladera sur y un poblamiento en la terraza sur, así como una necrópolis fuera del pomerium. La estructura urbana del asentamiento se organiza de acuerdo a los ejes marcados por el cardus maximus y decumanus maximus, determinados por los cuatro desagües excavados en la roca, sitos en los cuatro puntos cardinales. En el entramado urbano, sobresalen, además de restos de estructuras de carácter doméstico, pavimentos de opus signinum y los accesos de entrada (escaleras excavadas en la roca), la arquitectura vinculada al agua (conjunto termal, castella aquae, presa o depósito de decantación de agua), realizada en opus caementicium.
Los habitantes de Nuestra Señora del Pueyo necesitaron y crearon, en y para su quehacer diario, una serie de bienes muebles, de los que destacan restos cerámicos (campaniense B, terra sigillata hispanica, terra sigillata galica, terra sigillata italica, terra sigillata africana, cerámica engobada, paredes finas, cerámica africana de cocina, cerámica común de cocción oxidante y reductora, fragmentos de mortero, lucernas de pico, recipientes de almacenaje como dolia y ánforas, elementos decorativos, tales como un ladrillo pintado con la inscripción "MARCUS EECUS" y estuco pintado, y constructivos) vítreos, pétreos (ara), numismáticos y metálicos.
La necrópolis se localiza en el barranco de Sarretilla, fuera de los límites de la población y junto a la vía de acceso este a la ciudad. Destaca el hallazgo de una urna funeraria de vidrio a la que acompañaba un ajuar conformado por un vaso de terra sigillata gálica, decorado con escena de gladiadores, y su tapadera de terra sigillta itálica, cuentas de collar de fayenza y una jarra de cerámica engobada con decoración antropomorfa.
Desde el siglo II d.C, y a causa de la inestabilidad política y social, el poblamiento en Nuestra Señora del Pueyo y sus áreas de influencia continuó, pero con un esquema de ocupación basado en las villas agrícolas. Este patrón de asentamiento de explotación agrícola pudo continuar en los siglos siguientes, perdurando el sistema de captación y distribución de agua. Estas infraestructuras pudieron ser mejoradas por las comunidades musulmanas asentadas en el valle del Aguasvivas. |