LUGARES ARQUEOLÓGICOS EN ESPAÑA

YACIMIENTO DE MONTE BERNORIO

El yacimiento prerromano de Monte Bernorio en Pomar de Valdivia (Palencia), se encuentra en un cerro amesetado al Norte de Villarén. También es llamado yacimiento de Vernorio, de «Verna - Vernae»: Campamento de primavera o Bernorio. De raíz céltica, se alza sobre un emplazamiento defensivo, en una colina amesetada, de pendiente pronunciada. Castro prerromano con dos fases de poblamiento; una primera, sin murallas, que iría desde un bronce final hasta un momento avanzado de la Edad de Hierro, y la segunda, con este tipo de protección, que se correspondería con el fenómeno de celtiberación de la meseta, encontrándose dicho yacimiento en la etapa final de las guerras cántabras, inmerso en los procesos de romanización.

El yacimiento consta de tres partes:
1. Las fortificaciones, se diferencian dos murallas, por debajo de las cuales hay un foso de 8 m., de la primera se encontraron restos en "la llana" hoy desaparecidos, localizándose la segunda en la zona superior del castro, se prolonga en dos parámetros hacia el centro del recinto del castro, en cuya unión se forma una estructura de tipo defensivo, refuerzo de la muralla conocido como el Castillete. Estas construcciones podrían datarse en el siglo II-I a.C.
2. El Castro.
3. La Necrópolis en la parte Sur del castro.

Al Este de la Necrópolis se encuentran restos de termas y un horno. En cuanto a los restos materiales, hay que destacar los puñales «tipo Monte Bernorio» de finales del siglo IV o comienzos del III.

La situación que ocupa Monte Bernorio sin duda hizo que fuera frecuentado por los humanos desde épocas muy antiguas. Sin embargo, actualmente sólo tenemos algunas evidencias de posibles asentamientos humanos de época Neolítica (V-III milenio a.C.) y pruebas de poblados más o menos estables a partir de época Calcolítica (III milenio a.C.). No conocemos bien todavía la ocupación de esta área en la Edad del Bronce (II milenio a.C.) pero sabemos que en el final de la Edad del Bronce (siglo IX a.C.) la parte más elevada del Bernorio estaba ya ocupada.

A lo largo de la Edad del Hierro, desde el siglo VIII a.C. hasta el siglo I a.C., la cima de Monte Bernorio estuvo habitada. El núcleo ocupaba una extensión que actualmente calculamos en unas 28 ha, en un terreno de planta ovalada y forma de riñón de unos 700 m de largo, por unos 400 m de ancho aproximadamente. Este núcleo llegó a ser lo que se denomina un oppidum, una ciudad fortificada de gran extensión. Todo indica que a partir de este momento el Bernorio estará ocupado de modo continuo.

En los momentos finales de la Primera Edad del Hierro (siglo V-IV a.C.) se datan los conjuntos de armas encontrados en la necrópolis. Es muy probable que sea en estos momentos cuando se proyectó y construyó el trazado defensivo de la ciudad fortificada que conocemos actualmente. Las defensas están compuestas por una extensa línea de murallas de sillarejo, construida en seco (sin argamasa para unir las piedras), con una anchura media de 3,5 - 4 m y un altura variable de no menos de 4 a 6 m. Si a esto unimos, por ejemplo, que en gran parte de su recorrido por el lado sur el desnivel que existe desde la base de la cimentación de muralla hasta la base del acantilado calizo donde el muro se asienta es de unos 4 m aproximadamente, la altura mínima de la muralla puede calcularse en unos 9,5 m aproximadamente. En algunos puntos, a la muralla se le uniría un foso que rodearía gran parte del recinto. En algunas zonas donde se ha conservado, tiene una anchura de más de 5 m y una profundidad de más de 1,50 - 1,80 m. Después le siguen una serie de líneas de parapetos de tierra y trincheras dispuestas concéntricamente aprovechando los aterrazamientos naturales.

Las entradas localizadas hasta la actualidad en la muralla son tres, dos en el lado norte (puerta noreste y puerta norte) y una en el lado sur, todas fortificadas. La puerta del noreste tenía una torre o baluarte para defender la entrada y probablemente también lo tenía la puerta sur. La puerta norte ("poterna") posee una compleja estructura interior, probablemente también con torre o baluarte.

Tras la destrucción del oppidum una parte de este volvió a ser ocupada por un fuerte que servía para guarecer un destacamento de legionarios romanos. Resulta más complicado identificar las construcciones romanas ya que, al tratarse de una ocupación puramente militar, no hay edificaciones "monumentales" sino solamente el perímetro defensivo y algunos otros restos. El fuerte romano controlaba principalmente la zona norte, donde están los pasos de montaña. Para ello reaprovechó una parte de la muralla indígena en este sector, mientras que se tuvo que trazar una nueva línea defensiva en la zona de la cima, al interior del recinto de la ciudad destruida.