El yacimiento de Cártama es el único parque arqueológico del país donde, a través de sus vestigios constructivos y restos materiales muebles, se puede realizar un recorrido histórico completo de todos los períodos históricos que se han sucedido desde el siglo VIII a.C. Aunque algunos de los descubrimientos de época ibérica y romana son singulares, lo realmente excepcional es la posibilidad de contemplar en un único espacio construcciones con suficiente entidad de todas las épocas históricas.
Del primer asentamiento de Cártama se puede ver una cabaña del poblado del siglo VIII a.C. Sobre ésta pueden contemplarse los restos de una habitación de la primera ciudad ibérica del lugar, desarrollada entre los siglos VI - V a.C. se conservan restos de un santuario de carácter religioso. El edificio consta de varias habitaciones con suelos de arcilla de color rojo. En una estancia, que estaría abierta al exterior, se encuentra un altar donde se quemarían ofrendas. Éste es una pileta de arcilla cocida y muros de adobe revestidos de cal. Del período ibérico se cuenta con un segundo momento en el cual se construye un imponente muro de sillería de estilo helenístico, en el contexto de la Segunda Guerra Púnica que enfrentó a Roma con Cartago. El sistema constructivo que sólo se encuentra en las principales ciudades del Mediterráneo durante los siglos IV - III a.C. La arquitectura fue concebida siguiendo un estilo oficial extendido en el Mediterráneo en época helenística. Presenta un doble tipo de fábrica. El cuerpo inferior, diseñado en talud, consta de sillares perfectamente labrados y unidos en seco, mientras que los bloques del cuerpo superior están menos trabajados, y presentan ripios para calzarlos. También se ha hallado la escalera de una de las puertas de acceso.
De los siglos I y II d.C. puede contemplarse uno de los principales edificios que conformaban el foro romano. Se trata de una construcción que presenta un pavimento de losas de mármol, y cuya cabecera semicircular se encontraba elevada accediéndose por una escalera. Las grandes dimensiones de este edificio, treinta metros de longitud por nueve de ancho, apunta a que pudo tratarse de la basílica, edificio destinado a impartir justicia, y donde los comerciantes realizaban sus transacciones comerciales. Estaba formado por un gran salón para las reuniones y una cabecera absidal en tribuna elevada a la que se accedía por unas escaleras. Todo el edificio estaba revestido de mármol local procedente de la sierra de Cártama.
De los periodos bizantino y visigodo, siglos VI - VII, pueden verse nuevas construcciones, cuya peculiaridad es la reutilización de los sillares de las antiguas ruinas del foro romano; en tanto que para época medieval, el solar se convierte en el vertedero de la población del castillo, cuyas inmediatas murallas se pueden contemplar desde el mismo yacimiento. El descubrimiento de ladrillos decorados propios de edificios religiosos indica que Cártama tuvo en época visigoda -siglo VII- una iglesia de cierta entidad. |