La Villa romana de Veranes es un yacimiento arqueológico y un centro de interpretación de las ruinas de una villa romana situadas en el barrio de Veranes en la parroquia de Cenero del concejo asturiano de Gijón. El yacimiento también es conocido como Yacimiento Arqueológico Torrexón de Veranes o Torrexón de San Pedro. El lugar era conocido antiguamente por las ruinas de una iglesia visigoda.
La villa se construyó en el siglo IV sobre las ruinas de una vivienda anterior y continuó ampliándose hasta el siglo V. Se conserva buena parte de la estructura de la villa predominantemente agrícola, los restos arqueológicos que se pueden visitar en Veranes pertenecen a la pars urbana, de cuya zona destaca el mosaico polícromo del salón u oecus.
Esta gran casa señorial, perteneciente a un notable propietario, que seguramente se llamaba Veranius, presenta tres fases de reforma y ampliación arquitectónica que se desarrollan a lo largo del siglo IV d.C. La mansión continuó en uso hasta el siglo V d.C. El conjunto se organiza en cuatro terrazas excavadas en la ladera que se extienden por una superficie aproximada de una hectárea. Desde un punto de vista tipológico, se puede definir como una villa de tipo lineal con galería de bloque compuesto.
La entrada principal de la villa está en el flanco oeste y da acceso al patio norte. A la izquierda de éste se sitúa el área de servicios (hórreo, cocina y horno) y a la derecha, la entrada al resto de las dependencias. Una larga galería cubierta o logia conduce a los espacios de representación situados en el sector oriental del complejo y destinados a la vida social y política. Al sur se localizan una sala de estar o exedra, un gran comedor o triclinio que remata en ábside, y los baños o termas que ocupan el frente meridional de la villa. Al norte, destacan la habitación del señor (diaeta) y una nave rectangular que antecede al principal espacio de recepción (oecus) ceremonial o magna sala de representación pavimentada con un mosaico polícromo. En esta estancia el señor de Veranes recibía a la clientela y a las embajadas públicas o privadas y ejercía su dominio sobre gentes y tierras a un nivel casi equivalente al del propio emperador. La configuración de estos espacios permite suponer que el recorrido ceremonial que realizaban los visitantes de la villa se iniciaba en la entrada del patio norte por donde se accedía a la gran logia abierta al mediodía cuyo recorrido conducía a las salas principales de representación. |