La villa romana de La Torrecilla está situada en la margen derecha del río Manzanares en el lugar conocido como Los Cerezos a 300 metros de donde estuvo la aldea medieval del mismo nombre. Las excavaciones han permitido descubrir un conjunto de muros pertenecientes a distintas estancias de la antigua villa. Entre las habitaciones destaca una gran sala absidiada de diez por seis metros, con una amplia puerta de acceso de dos metros de ancho. Esta sala tenía la cabecera de forma semicircular, cubierta con tejas que apoyaban sobre los muros y sobre una serie de pilastras, hechas de losetas de ladrillo cuadrangulares, revestidas de estucos y también mosaico realizado en opus tesellatum, con teselas de varios colores.
Se han identificado tres fases constructivas de la villa: ✱ La fase I corresponde a la planta original de la villa, que abarca toda la estructura con un patio central, peristilo y un ambulacrum de acceso a las diferentes estancias. ✱ La fase II englobaría la modificación de varios espacios mediante la creación de nuevas estructuras, como un pequeño edificio semicircular o edículo, generando un cambio en los recorridos y usos de las estancias de la villa. ✱ La fase III correspondería a la modificación del edículo construido en la Fase II, que fue derribado, construyéndose otro en su lugar de planta cuadrangular.
No se conoce la cronología del comienzo de construcción de este enclave romano, pero sí que el abandono de la Fase I de la villa se produjo durante el siglo III d.C. El comienzo de la Fase II se fija a partir del siglo IV d. C., prolongándose hasta finales del siglo V d.C. La fase III, por último, correspondería a los siglos VI y VII d.C., tras la ruptura del sistema latifundista romano y estando ya abandonada la residencia señorial. |