A la Villa Romana de Toralla se le sigue llamando Finca Mirambell, porque el terreno era propiedad de esta familia que, de hecho, fue la que halló los primeros restos de este yacimiento arqueológico en Vigo, en los años 20 del siglo pasado. La principal particularidad de este yacimiento, que data de los siglos IV y V d.C., es que es la única villa romana de Galicia que está excavada íntegramente y puede ser visitada. Vicus, el núcleo urbano de origen romano que, a partir del siglo I d.C., fue creciendo en el centro del actual Vigo. En Vicus hay vestigios de un importante complejo manufacturero y comercial relacionado con el mar. Comprendía unas extensas salinas, factorías de salazón y quizás alguna pesquera asociada. Por el siglo II esta sería la zona manufacturera más importante del noroeste peninsular. Cerca del siglo III, período de crisis monetaria, las salinas de Vicus dejan de funcionar. Después aparecerán varias explotaciones, sitios dedicados a la obtención de sal, elaboración de salazón etc. Esto hace pensar que la producción, centralizada antes en Vicus, se distribuirá por estas villae y factorías de la ría.
La villa de Toralla se construyó en un pequeño cabo que separa las playas del Vao y la de Canido, de aquella unido a la isla de Toralla por una barra de arena. Se habitó entre 300 y 450, momento final del imperio romano, en el que las villae tenían un buen crecimiento, tanto en Gallaecia como en las demás provincias del imperio. La isla estuvo poblada antes de que existiese la villa, pues existen restos de un castro prerromano que sería abandonado cerca del siglo I d.C. Se encontraron también restos de un cementerio romano, quizás el de los habitantes de la villa.
Se cree que la isla perteneció a la Iglesia durante siglos, hasta el siglo XIX, en el siglo XX se construyó el puente, una urbanización, y una torre de viviendas, destruyendo parte de los sitios arqueológicos de la isla.
La villa (en singular), o las villae (en plural), se compone de un conjunto de edificaciones, labores agrícolas, o instalaciones relacionadas con el mar en las zonas costeras como esta. Las había con gran variedad de tipos y tamaños: lujosas residencias, dedicadas al descanso, grandes granjas, en las que podían vivir más de dos o tres centenares de personas; o modestas explotaciones productivas como puede ser el caso de Toralla. La villa de Toralla era sobria, aunque disponía de ciertos elementos de confort y riqueza, como termas y mosaicos. Como toda villa romana se organizaba en dos partes: la pars urbana o edificios residenciales del propietario y los sirvientes, y la pars rústica, o construcciones adyacentes relacionadas con la explotación agrícola, ganadera y también marítima, pues cuenta con una salina. Importante para nosotros, pero imprescindible en el mundo antiguo, la sal siempre se asociaba con la conservación de alimentos, el curtido de las pieles, la medicina, las ofrendas a los dioses en ciertos ritos e incluso con el pago del salario a las milicias.
Se define a partir de varias construcciones independientes, situadas a poca distancia unas de otras, distribuidas de forma funcional y adaptándose a la topografía del terreno. Estas son: ∗ El edificio principal: la vivienda del dominus o propietario, de planta rectangular tipo atlántica. Las medidas tienen una relación exacta de 3:1, que hace pensar que tuvo una planificación previa. El edificio se organiza a partir de un corredor longitudinal, flanqueado por un pórtico con pilares de madera. Destacan unas termas, Estas termas, además de relax proporcionaban el calor necesario para la vivienda gracias al hipocausto, sistema de calefacción que consistía en el paso de aire caliente procedente de un horno, bajo un suelo hueco. ∗ El edificio secundario: a 4 metros del principal, sería el área de los sirvientes. ∗ Las construcciones rústicas, o relacionadas con la parte productiva de la casa.
En comparación con el lujo y la opulencia de otras villas romanas, la de Toralla destaca más por su sobriedad y austeridad, aunque la presencia de ciertos elementos, como las termas privadas (balnea), o la decoración con mosaicos, reflejo de una cierta posición social de sus propietarios, al que hay que añadir el gusto por el lujo y el confort de los romanos.
En Galicia se localizaron una treintena de sitios arqueológicos romanos junto al mar, identificados mayormente como villae costeras dedicadas a la explotación de recursos marinos: pesca, salazón y salinas. Gran parte de ellas estaban en Vigo y su entorno. |