LUGARES ARQUEOLÓGICOS EN ESPAÑA

VILLA ROMANA DEL CORTIJO DE LOS ROBLES

La villa romana de Cortijo de Los Robles está situada en el espacio suburbano norte del municipio Flavio Aurgitano, en la Zona Arqueológica de Marroquíes Bajos. Se trata de una propiedad que ha conservado una zona residencial y gran parte del área productiva vinculada a la producción de aceite. La villa, con una primera fase más modesta a comienzos del s. I d.C., acometerá a lo largo de la segunda mitad del II d.C. importantes transformaciones en todos sus sectores. Entre éstas destaca las llevadas a cabo en la pars fructuaria, con la construcción de una de las instalaciones de mayor magnitud vinculada a la producción del aceite que conocemos en la Bética.

En noviembre de 2005 sobre los terrenos del hoy desaparecido Cortijo de los Robles, en el área extraurbana norte de Jaén, se procedió a realizar una Actividad Arqueológica Preventiva con motivo de las obras de acondicionamiento y alcantarillado de una urbanización del vial norte de Jaén. Dicha intervención puso al descubierto una destacada villa romana en la que se podía distinguir claramente una pars urbana y una pars fructuaria vinculada a la producción de aceite. La villa romana de Cortijo de los Robles probablemente se dispuso sobre un asentamiento rural ibérico fundado en torno al s. III a.C., como muestra una serie de materiales, fundamentalmente cerámicos, recuperados durante el proceso de excavación. Es a partir de época julio-claudia cuando se lleva a cabo la construcción de la villa. Posteriormente, ya en la segunda mitad del s. II d.C., se acomete una acuciante transformación en todo el complejo. Ésta consiste fundamentalmente en la edificación de una magna almazara de seis prensas y en la construcción de un nuevo y más suntuoso espacio residencial. La zona productiva se mantendrá en uso hasta la segunda mitad del s. III d.C., momento en el que comienzan a colmatarse las diferencias estancias y se procede a construir otras nuevas que denotan un uso meramente residual. En cambio, la pars urbana estará en uso hasta la segunda mitad del siglo IV d.C., momento en el que constatamos un proceso de abandono que culminará con la instalación en este sector de una pequeña necrópolis a finales del s. IV-principios del s. V d.C.

La almazara vivirá su momento de máximo esplendor hasta finales del s. III d.C., momento a partir del cual se comienza a colmatar y amortizar la sala de prensado, fundamentalmente los fosos donde se situaban los contrapesos. A partir de este momento observamos además de esta amortización, la construcción de una serie de habitaciones en las que se aprovecha parte del material constructivo de la almazara. El mismo proceso parece producirse en la pars urbana. A pesar de que no se puede precisar cuándo comienza a originarse el abandono de la vivienda sí se puede saber que a finales del siglo IV d.C. ésta se encuentra ya en desuso. En este sentido es observable que cuando se produce la definitiva colmatación del depósito hidráulico del peristilo, ya hacía tiempo que éste había dejado de funcionar. En este instante, el estanque comienza a ser rellenado con multitud de materiales constructivos y basura, pasando posteriormente a instalarse sobre él y por todo su entorno una pequeña necrópolis que en muchos casos rompen los muros y mosaicos de la zona residencial.