En el municipio de Caldes de Malavella se han encontrado los restos mejor conservados de otro municipio de la época de los romanos: Aquae Calidae, aguas calientes, y allí se han hallado los restos arquitectónicos de las termas conocidas como Termas romanas del Puig de Sant Grau.
Estas Temas Romanas están perfectamente conservadas, en ellas se pueden admirar los muros, de bastante altura, y todos los mecanismos que controlaban el funcionamiento del agua caliente dentro del edificio en perfecto estado de conservación.
En la actualidad estas Termas Romanas están consideradas como monumento histórico de interés nacional, por su de gran valor arqueológico y por ser las mejor conservadas de la antigua ciudad romana de Aquae Calidae, la actual Caldes de Malavella.
Las termas se construyeron entre los años 40 y 50 d.C., aprovechando las aguas termales y su proximidad a la Vía Augusta. A grandes rasgos, se trataba de un edificio sencillo, con pocos elementos ostentosos, muy distinto a los grandes conjuntos termales de las grandes ciudades. El principal elemento de este conjunto arquitectónico es una piscina de planta casi cuadrada, rodeada por un pasadizo, a la cual se accede por unos escalones situados en tres de sus cuatro costados. El agua llegaba a la piscina por un agujero que hay en el pilar central del lado este, procedente directamente de la surgencia. Sin embargo, antes pasaba por una estancia con tres agujeros y presencia humana en la puertas que posiblemente tenía carácter sacro, y se cree que estaría dedicada a Apolo.
Alrededor de la piscina central vemos diversas estancias dedicadas a actividades auxiliares: vestuarios, salas de masaje... El acceso al conjunto se efectuaría por el sur. Por desgracia, los importantes rebajes de tierras efectuados en época medieval y moderna (más de dos metros desde el nivel original) eliminaron todo vestigio del edificio.
En un momento indeterminado del s. II o III la zona oeste de las termas fue modificada, a causa de un corrimiento de tierras en la colina, que afectó todas las instalaciones del sector. A finales del s. IV las termas fueron abandonadas, y posteriormente se incorporaron al castillo, del cual todavía se puede contemplar una torre, a nuestra izquierda. Más tarde, se convirtieron en hospital para pobres, y este hecho permitió su conservación hasta nuestros días, si bien a finales del siglo XIX todavía se destruyó una parte importante del conjunto. |