El santuario ibérico de Collado de los Jardines es también llamado cueva de los Muñecos, en Santa Elena (Jaén), en pleno Parque Natural de Despeñaperros, una cueva llena de estalactitas y estalagmitas en su interior. El nombre le viene porque antiguamente los ganaderos y labriegos del entorno se aprovisionaban en ella de exvotos de bronce de origen ibero que fundían para fabricar herramientas. Debía de haber cientos de miles en los depósitos del antiguo santuario. Muchos exvotos se han encontrado dispersos por los montes de alrededor porque los pastores cargaban unos puñados en el zurrón y usaban "muñecos" como munición para sus hondas cuando tenían que llamarle la atención a alguna oveja distraída.
A lo largo del siglo XX empezaron a comprarlos los anticuarios y los traficantes de antigüedades y eso desencadenó una plaga de rebuscadores que solo se cortó cuando la Guardia Civil tomó cartas en el asunto. Claro que para entonces miles de exvotos habían volado a museos extranjeros.
En una grieta, que parece más bien un pozo, arrojaban los iberos sus exvotos para solicitar los favores de la madre Tierra. En la meseta superior, a doscientos metros, estaba la aldea, entre crestas de roca que parecen clavadas por una mano gigante.
La casi totalidad de estos objetos se guardan en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. La técnica de fundición de estos "muñecos" era la llamada a cera perdida, que es la manera corriente de fabricarse los bronces votivos en la Hispania Antigua. En la parte superior del barranco se halló el lote de exvotos mayor, colocados en una escombrera; otros se recogieron depositados entre las grietas de las rocas.
Los exvotos de este Santuario del Collado de los Jardines son de lo más variado, en ellos están representados fieles de todas clases: mujeres, varones, guerreros. Por el momento se han recuperado unos 2.500 exvotos de bronce y barro. Dentro de la cueva en la actualidad existe un manantial de agua que probablemente debió existir ya en la antigüedad. En la zona existe un sendero de uso público que conduce al santuario y a un mirador en el llamado Cerro del Castillo.
La boca de la cueva se halla en una complicada ubicación, ya que la puerta que se abrió después de la Guerra Civil está situada entre el hueco que dejaban dos grandes rocas. Por esto y la espesa vegetación que hay en la zona es difícil su localización si no se conoce el lugar. |