LUGARES ARQUEOLÓGICOS EN ESPAÑA

SANISERA

Se encuentra en el extremo norte de la isla de Menorca. Sanisera es una de las tres ciudades que tuvo la isla en la época romana. En aquella época, el puerto se adentraba aún más hacia el interior y tenía más calado, lo que permitía el fondeo de naves de dimensiones considerables. Era el único lugar de la costa norte que daba refugio cuando soplaba la tramontana, ya que la estrecha bocana del puerto de Fornells no permitía el acceso de las embarcaciones antiguas cuando había mala mar.

El asentamiento romano se emplazó en el punto más estratégico, al sur del puerto, sobre una cima plana con una altura entre los 15 y 20 metros sobre el nivel del mar. La extensión del campamento fue aproximadamente 7540 m² lo que supone que el contingente militar sería una pequeña guarnición que ocuparía el recinto militar por un periodo de tiempo máximo de unos 70 años. La ocupación militar del campamento romano de Sanitja duró aproximadamente unos 70 años y fue abandonado en los alrededores del año 45 a.C. A consecuencia de la instalación del campamento militar en Sanitja nació un enclave urbano a modo de ciudad portuaria al otro lado del puerto que poco tiempo después se llamaría Sanisera del que se conservan algunos restos.

Edificio 10 Conjunto monástico. Se trata de un edificio de planta rectangular de grandes dimensiones que ocupa una superficie aproximada de 600 m² y que podría haber sido un conjunto monástico. Está compuesto por dieciocho estancias cuadrangulares destinadas a la residencia, quehaceres domésticos y a otros fines como pueden ser la elaboración de alimentos y a la artesanía relacionada con la fundición de metales. El edificio 10 cuenta con dos cocinas, una de ellas conserva un hogar y un molino de piedra in situ situado en una esquina de la estancia. También tiene tres cisternas para el almacenaje de líquidos, dos de ellas revestidas de opus signinum. Además, integra un taller de fundición de metales provisto de un pequeño horno circular y de pequeñas fosas excavadas en la roca que posiblemente se utilizaron a modo de depósitos para verter los desechos de la escoria de fundición y enfriar los objetos recién fabricados para convertirlos en sólidos. De la parte residencial, hay identificada una letrina y ocho habitaciones que podrían corresponder a dormitorios que incluyen pequeños hogares para calentarlas situados en sus esquinas. La estratigrafía de este recinto aportó materiales residuales y descontextualizados que se asocian a una fase cronológica muy amplia que va desde tiempos tardorepublicanos hasta finales del siglo III d.C. Esta cuestión induce a plantearse a priori que este espacio no fue ocupado hasta el siglo IV d.C. y que por tanto, el edificio 10 fue construido de nueva planta durante el periodo bajoimperial a modo de ampliación de la red urbana de Sanisera en dirección al norte. El edificio debió de ser construido durante el siglo IV d.C. y ocupado hasta su abandono en el siglo IX d.C. No obstante, su mayor actividad se concentra entre los siglos IV y VI d.C.

Basílica Paleocristiana. Edificio compuesto por espacios rectangulares con pavimentos de Opus signinum, el cual presentaba tanto en su interior como en sus proximidades una serie de tumbas de inhumación. Las cuatro tumbas localizadas dentro del edificio (dispuestas bajo el pavimento) eran del tipo cista. Además, 21 tumbas en cista fueron excavadas en las inmediaciones. Todas las sepulturas contenían inhumaciones simples (a excepción de una inhumación múltiple). Todas las tumbas presentaban las mismas características: los cuerpos enterrados se encontraban en posición decúbito supino y no contenían ningún tipo de ajuar funerario. Debido a la erosión natural del área, se descubrió un ábside semicircular en uno de sus lados menores. Así, en la actualidad se conoce a este edificio como una basílica paleocristiana, con posible cronología enmarcada entre los siglos IV y V d.C. Este edificio religioso podría haber sido construido en los últimos momentos del periodo bajo imperial, cuando el Cristianismo se convirtió en la religión oficial del estado durante el siglo IV. Tiene una orientación Este-Oeste y una estructura general rectangular, dividida en tres naves, siendo la central la que está coronada por el ábside semicircular en su extremo Este.

Necrópolis 4 La necrópolis 4, junto a la necrópolis 6, forman un total de seis conjuntos funerarios que circunvalaban la ciudad, ambas al oeste de ésta. Se ha determinado que pertenecían a un área utilizada para enterramientos en la antigüedad tardía de Menorca. Las necrópolis presentan una clara ordenación del espacio funerario, que consta de la disposición de las tumbas en hileras con orientación aproximada de Norte a Sur. Estas hileras forman calles entre ellas, así como entre cada tumba, que actúan a modo de pasillos. Esto demuestra la necesidad de obtener una ordenación estructural con el fin de facilitar el tránsito entre las tumbas, haciendo posible el acceso de los visitantes. Las inhumaciones dentro de cada tumba no se realizaron al mismo tiempo. Parecen existir lapsos considerables entre los consecutivos enterramientos: periodos que habrían acelerado la descomposición, al menos parcial, del individuo anterior. Esto se vería corroborado por el desplazamiento de los restos descompuestos pero todavía articulados hacia los extremos de la tumba para obtener espacio suficiente para la inhumación del siguiente individuo: la desarticulación parcial y la remoción no se habrían dado si hubiese transcurrido un periodo de tiempo mayor entre los enterramientos. La mayoría de los restos articulados indican que la postura típica de los cadáveres que presentan los individuos enterrados era con la cabeza orientada al Oeste y los Pies al Este en cúbito supino.

La Mezquita. Aparece en una amplia zona de Sanitja, nos da a conocer la presencia de una comunidad musulmana de época islámica (siglos X a XIII d.C.) de difícil encaje cronológico. Tampoco se sabe a ciencia cierta si habría habido una explotación agrícola o ganadera del tipo alquería, una pequeña zona portuaria, o ambas cosas. La única construcción atribuible a esta época en la zona sería la localizada un poco más septentrional de la necrópolis, en el lugar llamado la Punta Norte. Allí quedan los cimientos hechos con sillares muy probablemente reutilizados, de un pequeño edificio que se había malinterpretado como posible faro. A día de hoy, gracias a la observación de su orientación y de sus características constructivas, sobre todo por la presencia de un mihrab, es decir, un pequeño ábside localizado en el exterior de su pared sureste, no parece haber lugar a dudas de que se trata de una mezquita. Con una orientación aproximada hacia el Sudeste, el famoso ábside ha sido interpretado como la base de un minarete, aunque a otros investigadores les parece demasiado pequeño y estrecho y que más bien se trata de un mihrab, una especie de nicho que se abre en una de las paredes de las mezquitas (denominada qibla) para indicar en qué dirección se halla La Meca, hacia la cual rezan los musulmanes. El edificio fue levantado con grandes sillares, procedentes probablemente de las construcciones romanas anteriores sin usar argamasa alguna. La cubierta seguramente era plana, de ramas y arena.