La Quesera de Bravo, se halla en pleno Malpaís de La Corona en Lanzarote, cercana a los Jameos del Agua, a la altura de Punta Usaje, con una cota de 25 m. sobre el nivel del mar, no muy lejos de una serie de casas hondas; fue localizada por M.L. Socas y T. Bravo, conociéndose también por el apellido de este geólogo canario.
Los majos (aborígenes) realizaron estas construcciones en una superficie plana, labrando en la roca basáltica, una serie de canales alargados, más o menos paralelos, de varios metros de largo y que, a su vez, presentan algunas pequeñas divisiones internas.
Su denominación hace referencia al parecido que tienen con un gigantesco molde para elaborar queso, aunque, desde luego, no tienen nada que ver con tales menesteres. De hecho, en la actualidad, sigue constituyendo un enigma su utilidad.
En ella los canales están completos, con una orientación norte-sur, y casi horizontales. Aunque está muy alterada, junto a ellos existen cuatro grandes losas, con sus superficies pulidas.
El canal oriental, que es ciego en un extremo y libre en el otro, está subdividido en cuatro compartimentos de baja altura, de tal manera que los tabiques de separación no llegan al borde del canal sino hasta la mitad de su altura, aproximadamente. Por último, conviene señalar que en el bloque más occidental aparece una perforación de tendencia circular que la atraviesa y llega hasta el suelo del terreno.
Al este de la Quesera de Bravo se encuentran restos de otra, en pésimas condiciones de conservación y conocida como Quesera Nueva. Se trata de cinco bloques, de los que tres son de menor tamaño y están dispuestos entre los otros dos, mayores. Por su distribución, da la sensación de ser los restos de una estructura de similares características que, por razones desconocidas, una parte ha desaparecido. No obstante, en ellos se puede observar una organización que recuerda a la existente en la de Bravo. |