Cabe la posibilidad de que Santander fuese la antigua Portus Victoriae Iuliobrigensium, de la que hablan las fuentes romanas y fundada por los propios romanos, pero no está del todo claro, pues algunos historiadores, aseguran que dicha ciudad correspondería con la actual Santoña. Pero parece que hay más probabilidades de que el emplazamiento exacto estaría en la actual Santander. No se conoce a ciencia cierta su fecha de fundación, ya que se especula que fue durante el transcurso de las Guerras Cántabras o al finalizar las mismas, de ahí su nombre actual.
Sea Santander o Santoña, en la Bahía de Santander hubo presencia romana, aunque pudieran existir otros lugares de embarque en el interior de la Bahía, lo que está claro es que gracias a las investigaciones arqueológicas realizadas, han permitido localizar dicho puerto junto a la desaparecida ría de Becedo. Es posible que sobre el promontorio en que se encuentra la Catedral y Cripta de Cristo, al que los romanos llamaron Summun Rostrum, lo que traducido vendría a ser "promontorio mayor", se elevara un castro cántabro en el que los romanos establecieron la ciudad de Portus Victoriae. El nombre de este puerto se dice que provine de que el emperador Augusto quiso dejar constancia de su victoria ante los cantabros.
En base la etimología de este promontorio se asocia la localización de una posible edificación de gran relevancia, apoyado esto con el descubrimiento de las termas romanas en el interior de la actual Catedral. En este yacimiento se han encontrado varias estructuras termales y muros de contención. Queda constancia de que en este promontorio estaba el palacio del gobernador romano, pues sus ruinas fueron encontradas durante la restauración de la iglesia.
Se han hallado restos arqueológicos en la península de la Magdalena: restos de una edificación con suelos de mosaico, un Hermes de bronce y diverso material monetario y cerámico. En el promontorio de San Martín: una villae del s. I d.C. con restos de un hypocaustum de unas termas y diversas monedas de plata así como un ánfora del siglo I d.C. Y sobre todo, en la zona del Cerro de Somorrostro donde se realizaron excavaciones y aparecieron bajo la actual catedral restos de iglesias de época altomedieval y estructuras de época romana como un hypocaustum perteneciente a unas estancias de finalidad termal, muros de contención y otros edificios. Esto nos indica que los romanos llevaban a cabo actividades mineras y comerciales con el puerto como base de operaciones.
Este pequeño enclave portuario, dependía de la ciudad interior de Julióbriga o Iulióbriga, situada en las inmediaciones de la actual Reinosa, y estaba conectado con ésta y la meseta castellana a través de la calzada de los Blendios que discurría paralela al río Besaya e iba desde Pisoraca (Herrera de Pisuerga, Palencia) hasta Portus Blendium (Suances, Cantabria). Durante este período, llegó a convertirse en un activo centro exportador de los minerales procedentes de Cabárceno, Obregón y Navajeda, y un núcleo de cierta importancia en la navegación y el comercio que se efectuaba en aquella época entre los puertos la costa cantábrica.
A partir de la desmembración del Imperio Romano las noticias de lo que pudo suceder en Portus Victoriae son muy escasas. |