El yacimiento del Valle de la Cueva es un lugar complejo donde se expresa la vida de las primeras poblaciones de Fuerteventura y también las tradiciones y usos básicamente ganaderos que se establecen tras la conquista del archipiélago hasta tiempos muy recientes.
El poblado aborigen, en el municipio de Antigua, al sureste de Fuerteventura, se desarrolla sobre una colada lávica —malpaís—, en el barranco del mismo nombre, en su cauce medio-bajo, cercano al mar. El conjunto se organiza a partir de dos núcleos principales (Sectores 1 y 2), uno al oeste, vinculado a una burbuja volcánica que forma una cueva que da nombre a todo el valle (Sector 1) y otro al este, el más próximo al mar, que parece presentar una ocupación algo más densa, por lo menos en cuanto al número de estructuras se refiere (Sector 2).
El Sector 1 corresponde a un conjunto que está constituido, al menos, por 11 recintos circulares, 3 abrigos abovedados, 4 cuevas, una estación de grabados rupestres y alrededor de 13 estructuras menores (toriles, gateras,...). También se recoge que, en esta zona del yacimiento, destaca el predominio de recintos ganaderos de época histórica en comparación con otras estructuras constructivas de filiación maja, a diferencia del Sector 2 para el que se indica que las construcciones aborígenes parecen más abundantes. Las construcciones presentan plantas irregulares, aunque los muros suelen tener tendencia curva y están construidos con doble hilada de escorias volcánicas y basaltos. Los recintos considerados corrales o gambuesas aparecen tanto exentos como adosados a otras construcciones. Por su parte, los considerados refugios o viviendas, son del tipo abovedado y suelen estar ligados a los corrales. Entre las cuevas de este sector, la que le da nombre al barranco y a la zona arqueológica, consiste en un pitón volcánico que destaca en el paisaje y es fácilmente distinguible. Actualmente, la cavidad está dividida en dos espacios por una pared interna de época subreciente y muestra dos accesos, uno abierto al sur y otro al este. El acceso oriental está acondicionado con un muro que cierra parcialmente la boca y muestra abundante material arqueológico alrededor. Delante de la entrada sur, se observan varias hiladas de piedra y una importante concentración de conchas donde se entremezclan los restos aborígenes e históricos. En la parte alta del roquedo donde se abre la cueva, hay una estación de grabados con 5 paneles. Los grabados son de tipo geométrico, ejecutados con la técnica de incisión somera, salvo en un caso en que las incisiones son más profundas y en parte reincididas. |