Se encuentra en un paisaje todavía virgen y nunca ha sido excavado. Murallas, restos de habitaciones y un talayot cuadrado se levantan sobre unos acantilados que caen a pico sobre el mar.
Cuando se llega a la ensenada previa a la punta, destacan las primeras ruinas. Se trata de un talayot cuadrado, la edificación mejor conservada del conjunto, cuyos lados miden 7,90 m y unos 2 m de altura en su parte más elevada. Lo que parece corresponder al portal sigue una orientación de 142 grados (SE), y la cámara conserva la columna central, aunque caída y semicubierta por los desprendimientos. Lo más probable es que toda esa zona anterior a la muralla, donde se divisan varios recintos levantados con grandes bloques de piedra, fuera el área sagrada de ese asentamiento. Algo más adelante, se distinguen ya algunos tramos de la muralla del poblado. También destaca una gran habitación de planta oval, con medidas de 10,1 por 7 m. Se adivinan restos de otros dos talayots, uno de ellos de planta circular en la parte más elevada de la punta. Se descubre también una cueva, el probable hueco de un portal, edificios ciclópeos y un aljibe.
La cerámica que se recobra en la zona es talayótica y púnica. El poblado fue abandonado coincidiendo con la conquista romana. |