LUGARES ARQUEOLÓGICOS EN ESPAÑA

NECRÓPOLIS DE SON SUNYER

Las cuevas de Son Sunyer, al igual que las de la Cala de Sant Vicenç, son una buena muestra de la concepción funeraria de los tiempos anteriores a la cultura talayótica: una arquitectura ritual a base de corredor, cámara, fosa central y cubículos laterales. Las cuevas están repartidas en un grupo principal, y dos cuevas más, separadas, la cueva 6 y la 8. El grupo principal, que contiene las cuevas 1 a 5 y la 7 es el más interesante, aunque la cueva 6, de época talayótica, también es espectacular.

Se trata de una de las grandes necrópolis de cuevas pretalayóticas de Mallorca aunque, a diferencia de las cuevas de Cala Sant Vicenç, la mayoría de estas cuevas han sufrido grandes destrozos. Este nivel de destrucción responde a un intento de aprovechar la arenisca del lugar, lo que llevó a hacer múltiples canteras (en época medieval) que dañaron casi todas las cuevas. Sin embargo, la casualidad ha querido que algunos de los ejemplares hayan sido cortados de tal modo que ahora sirven para apreciar la morfología de estas construcciones. El ejemplo más claro es el de la cueva 4, que ha quedado prácticamente como un corte transversal de una típica cueva de planta alargada. A pesar de estas circunstancias, se descubrió en la cueva 7, de planta circular, que, aunque había sido reutilizada en tiempos finales de la cultura talayótica, había permanecido intacta desde su utilización inicial, y permaneció sellada de nuevo desde esta reutilización. Así, se pudieron practicar excavaciones arqueológicas que proporcionaron un interesante ajuar de la época de su construcción, el Bronce Antiguo / Bronce Medio. Se encontraron restos de una serie de inhumaciones, con las cabezas cerca de las paredes, y los pies orientados hacia la entrada, todos ellos separados por pequeñas losas planas de piedra, y cubiertas también con losas planas. También se apreciaron signos de una reocupación en el siglo I a.C.

Casi todas las cuevas corresponden al tipo de «planta alargada», que es el de mayor complejidad en este tipo de construcciones. En ellas se pueden observar muchas de las características típicas de las cuevas pretalayóticas: hornacinas o camarines, tanto laterales como en el ábside; entradas con corredor; zanjas centrales y bancos corridos laterales; zanjas o ranuras frontales, estrechas y poco profundas, dispuestas perpendicularmente a la entrada. Todas estas características tenían un significado funerario concreto, pensado en la colocación de los cadáveres y su ajuar. Las cuevas servían de lugar de enterramiento colectivo, aunque no de forma masiva. Probablemente correspondían a personajes o familias importantes. A pesar de su origen pretalayótico, cuevas como las de Son Sunyer siguieron utilizándose en siglos posteriores.

El yacimiento de Son Sunyer parecía que ya no guardaba secretos desde la catalogación, en los años sesenta, de ocho hipogeos pertenecientes a la Edad del Bronce, el periodo que precedió en la isla a la histórica cultura talayótica. Sin embargo, entre los sedimentos arrancados por el marés y, por tanto, oculta a plena vista, los investigadores han descubierto una cámara funeraria inédita que abre una oportunidad excepcional de profundizar en la etapa que transformó la isla hace entre 3.000 y 4.000 años. De acuerdo con las primeras exploraciones, se trataría del noveno hipogeo de la necrópolis, potencialmente intacto.