La necrópolis de Remedios se levanta en una pequeña loma, a 1000 m de altitud, en una posición ligeramente elevada sobre las aldeas de Navalmojón, al norte, en Soto del Real, y Los Villares, al Sur, en Colmenar Viejo.
Tanto Remedios como la necrópolis cercana de Fuente del Moro presentan dos tipos de sepulturas: de cista, con ciertas variantes, y excavadas en roca, también con varios modelos. Las primeras presentan unos alzados mayores con piedras verticales o bien con varias hiladas de mampuestos de piedra de gneis, utilizándose, por lo general una piedra vertical para los lados menores, cabecera y pies, buscando siempre la roca del lugar para el solado, y cubriéndose con una gran losa, o bien con otras dos o tres. Hay que destacar el panteón familiar, sepulturas 7 y 8 de Remedios, que presentaban un enlucido de cal.
Las sepulturas excavadas en la roca se conocen peor, presentando, además, la discusión de sus fechas, pues aunque algunos autores consideran que estos sepulcros excavados en roca también tienen sus orígenes en los siglos VI y VII d.C., otros especialistas consideran que su construcción se debe a los mozárabes. Disponemos de varios ejemplos en Fuente del Moro, de forma trapezoidal, bañera, antropomorfa, es decir, señalando el hueco para la cabecera. En Remedios contamos también con otros ejemplos, siendo el más significativo el que se encuentra en una posición privilegiada, en el subsuelo del área de tránsito entre la capilla antigua y la nave construida en 1969, al tratarse de un ejemplo de reutilización del espacio funerario escasamente conocido: Sobre la sepultura antropomorfa de un adulto se cinceló en su parte central otra infantil.
La práctica de enterramiento utilizada en Remedios es la inhumación, ya generalizada en la Península a partir del Siglo II d.C., sin que ello obedezca a creencias cristianas. Asimismo, el ritual funerario se corresponde con las necrópolis del mundo tardoantiguo, caracterizado por la escasa presencia de depósito ritual (jarra) y escasos adornos personales. Además, las reutilizaciones de las sepulturas son constantes, recogiendo los huesos del primer individuo para depositarlos en los pies del sepulcro, con atención especial para el cráneo. La orientación de las sepulturas sigue también la tendencia generalizada en este tipo de necrópolis, con el cráneo al Noroeste y los pies al Sureste. Todas las sepulturas irradian desde el punto más elevado, donde se encuentra la actual ermita de Ntra. Sra. de los Remedios, partiendo de la hipótesis de tratarse de un lugar de culto, aunque la única base para su propuesta es la aparición (descontextualizada totalmente) de la piedra mojón de época romana, que se amortizó en un momento posterior como tenante de altar, con un loculus para depositar reliquias en su cara cenital.
Las raíces y la acidez del terreno han perjudicado los estudios sobre la población inhumada de Remedios. De un total de 23 individuos estudiados, los datos antropológicos confirman que se trata de una población que falleció en edad muy joven, con una importante mortandad comprendida entre los grupos de 20 y 40 años.
La estratigrafía de la necrópolis de Remedios aporta una información muy valiosa para el conocimiento de otras fases anteriores y posteriores a la existencia de la necrópolis. En primer lugar, hay que destacar la presencia de materiales cerámicos y líticos de grupos calcolíticos-campaniformes, cuya data se podría fijar hacia la transición entre el III y el II mileno a.C. Con todo, la mayor información la ofrece los vertidos de desechos que fueron colmatando las sepulturas, cuyos materiales son de época medieval.
Aunque el descubrimiento de la necrópolis tuvo lugar en 1969, con motivo de las obras de remodelación de la ermita de Ntra. Sra. de los Remedios, las excavaciones arqueológicas no se efectuaron hasta 1999. |