LUGARES ARQUEOLÓGICOS EN ESPAÑA

NECRÓPOLIS DE ES CASTELLÁS DE ES CAPARROT DE FORMA

En el cabo costero de Caparrot de Forma, cerca de la urbanización de Caparrot, se encuentra una necrópolis formada por 23 cuevas artificiales o hipogeos. En el yacimiento destaca, sobre todo, una gran muralla, que cierra el cabo costero por su istmo. En el interior se distinguen dos construcciones de planta circular y, bajo un montón de piedras, un pozo de agua dulce.

La gran muralla formada por un paramento de grandes piedras cierra el istmo que da acceso al cabo costero, formando una especie de bastión o fortificación que cierra el Caparrot. En el sector sur se le adosa un paramento curvo. En su interior hay, al menos, dos construcciones de planta circular construidas con piedra pequeña. Las excavaciones realizadas han permitido constatar que la habitación oeste tenía unas dimensiones de 6 por 3,5 metros. Tanto esta habitación como la que está adosada a su lado este —que todavía no está completamente excavada— tienen su propia zona de combustión, ubicada cerca de la muralla. Las excavaciones también han permitido recuperar restos de cerámica pertenecientes a las vasijas que sus moradores utilizaban en la vida diaria, así como dos molons o molinos de mano para moler los cereales. Además, han aparecido huesos de animales que formaron parte de su dieta alimenticia, entre ellos cabras, ovejas y cerdos.

Debajo de un montón de piedras hay una oquedad que según noticias de soldados destacados en el lugar durante la Guerra Civil española se trata de un pozo de agua dulce.

Durante una de las campañas de excavación que llevan a cabo investigadores vinculados a la Universidad de Sassari, se localizaron los restos de una posible torre de vigía del siglo XVII. Está documentado con testimonios orales que la atalaya fue utilizada durante la Guerra Civil de 1.936 – 1.939. Durante la campaña de noviembre de 2.010, se excavó este recinto y en su ángulo noreste se descubrió un hogar o fogón de reducidas dimensiones, en el que seguramente se utilizaban brasas en vez de fuego. También aparecieron restos de mortero en una de sus paredes, por lo que cabe suponer que el interior del edificio estaba enlucido, así como restos de vasijas de cerámica, que están en fase de estudio, y de platos de estilo inglés, que se fragmentaron con el derrumbe del tejado del edificio.

A los pies del acantilado, tanto en su lado este como en su lado oeste, se localizan algunos hipogeos excavados en la roca. Uno de ellos fue excavado por el equipo de Sassari, gracias a lo cual se pudo recuperar información sobre el uso funerario de estos espacios.