La Mina del Espejuelo situada en la ladera norte del cerro de Limaria, junto al núcleo urbano de los Higuerales, es un importante yacimiento datado de la época romana, que se convirtió en un epicentro de la extracción del lapis specularis, mineral traslúcido que fue utilizado en la antigüedad para la construcción de lo que se podría denominar como el primer cristal para ventanas de la historia.
El espejuelo o yeso selenítico se explotaba durante los siglos I y II d.C. en Hispania y en otros puntos del Imperio Romano. La antigua Segóbriga concentraba el mayor número de explotaciones, seguida de Toledo y Almería, con puntos como la propia capital, Arboleas y Sorbas.
El interés de este material radicaba en su transparencia, así como en la facilidad que presenta para poder trabajarlo. Se utilizaba sobre todo para acristalar ventanas, acoplando varias láminas en armazones de madera o cerámica. También se usaba, una vez calcinado, para fabricar yeso o escayola para realizar molduras, vaciados y enyesados. En otras ocasiones se mezclaba triturado con la arena del Circo Máximo para que ésta brillase, realzando los espectáculos.
En el exterior y en las inmediaciones de la boca de la mina de Limaria se han encontrado cerámica Terra Sigilata y común de época Alto-Imperial y restos de Lapis specularis cortados y serrados. En el interior hay indicios claros de laboreo romano, como la existencia de lucernarios, labores específicas para la extracción de las placas del mineral, sistemas de explotación de cámara, pilares y galerías o la utilización de punteros de sección cuadrada. |