El hipogeo de Longar es un monumento megalítico, situado en el término municipal de Viana (Navarra), datado como perteneciente al final del Neolítico (mediados del III milenio a.C.) o inicios del Calcolítico. Se encuentra en la cara sur del Alto de los Bojes, a 750 msnm. Su emplazamiento muestra la voluntad de los constructores de darle visibilidad, ya que la visión alcanza al valle del Ebro, además de situarlo cerca del poblado. En él se han encontrado restos humanos, utensilios de piedra y testimonios de la práctica de la agricultura. Fue hallado en 1985. Este monumento se caracteriza por ser una de las pocas tumbas prehistóricas que nos ha llegado intacta hasta nuestros días, debido al desprendimiento de la cubierta superior, que partiéndose en dos lo enterró.
Se trata de una cámara subterránea, excavada en la roca madre arcillosa, de forma alargada con la cabecera en semicírculo, un muro de lajas y cubierta con dos grandes losas de arenisca. El acceso al hipogeo está formado por un corredor orientado al sur, delimitado por piedras verticales (ortostatos), cuatro a cada lado. La entrada a la cámara estaba definida por una losa vertical en la que se había practicado una abertura de forma circular, de unos cincuenta centímetros de diámetro, con el fin de aislar el enterramiento del exterior mediante un cierre de piedra o madera y, de esta manera, evitar que las alimañas devoraran los cadáveres en él depositados. De esta losa solo se ha conservado la parte inferior, que sería un tercio del total de la pieza.
La cámara tiene 4,6 m² de superficie y 1,5 m de altura. Está excavada en la arcilla, el suelo es de tierra apisonada, las paredes están revestidas de un aparejo irregular de arenisca, de pequeñas dimensiones, dispuesto a seco, sin argamasa, y la cabecera tiene forma circular. La cubierta la integran dos grandes losas de arenisca toscamente labradas, que proceden de las rocas que afloran en las inmediaciones; en conjunto pesan casi siete toneladas; la que está más próxima a la entrada se partió por la mitad y sepultó el hipogeo, lo que favoreció su conservación.
En su interior se han encontrado restos de 114 personas (hombres, mujeres y niños) con una edad que no sobrepasaba los cuarenta años. Los cadáveres fueron depositados aquí durante unos 130 años, entre el 2630 y el 2500 a.C., de acuerdo con un ritual funerario que tenía al hipogeo como centro. Los cuerpos se depositaron en la cámara, en posición fetal, para lo cual se sujetarían con cuerdas las extremidades al poco de producirse en fallecimiento.
Se han encontrado 31 flechas de sílex, cuatro de ellas están clavadas en huesos: en la cara, en la columna vertebral, en el hombro (en estos tres casos producirían heridas mortales), y en la cuarta ocasión la flecha aparece en una costilla que presenta señales de que la herida cicatrizó. Estos restos, todos ellos pertenecientes a varones, testimonian la existencia de la violencia en la época, bien sea dentro del grupo o por enfrentamientos con otra comunidad. El ajuar encontrado es escaso, siempre en piedra y en ningún caso de metal, además de restos de un vaso de cerámica hecha a mano. Llama la atención la falta de ajuar personal y de objetos ornamentales.
En el espacio del hipogeo de Longar se estableció posteriormente un poblado romano; se tiene noticia de la existencia de una población en el siglo XII. En 1219 fue incorporada, por decisión de Sancho VII, junto con otras poblaciones de los alrededores, a Viana. Se despobló a finales del siglo XIV con motivo de las guerras fronterizas que en esta comarca enfrentaron a los reinos de Navarra y Castilla. |