Siguiendo la margen derecha del Ebro desde Villaescusa de Ebro, a un kilómetro del pueblo, se ubica un bello lugar llamado el Tobazo. Su nombre deriva del término toba, roca caliza porosa y ligera formada por la cal que llevan en disolución las aguas de este manantial salido de las entrañas de la comarca de la Lora. Gracias a la resurgencia del sistema calcáreo se formaron tres cuevas naturales a unos ochocientos metros de altitud, en donde se encuentran los restos de un conjunto eremítico altomedieval. De aquéllas, sólo la central tiene carácter litúrgico. El acceso a la nave central es a través de un arco escarzano excavado en la roca, la planta es cuadrada y se comunica con las otras dos cavidades laterales por medio de oquedades naturales en la roca. Por encima de la ermita está la cavidad por donde fluye el agua que forma la cascada en su caída libre.
Es de planta cuadrada y su cobertura es la propia roca de la cueva. En la pared izquierda se abre una hornacina rematada en arco de medio punto, con una cruz latina grabada en su fondo. La cabecera, orientada al Este, tiene planta rectangular, unida a la nave central por un arco triunfal de medio punto. Del fondo del testero sobresale un machón destinado a soportar la mesa del altar. Varias cruces latinas grabadas en distintos lugares de la roca completan el espacio litúrgico. El acceso a éste se realiza por un vano de arco rebajado y que se sitúa en la esquina noroeste de la nave. A la izquierda del vano aparece una tumba "de bañera" excavada en roca bajo arcosolio. Se supone que las otras dos cuevas se utilizarían como alcobas y lugares de enterramientos de sus moradores, posiblemente una pequeña comunidad de anacoretas. Las tres cuevas se comunican entre sí por medio de galerías interiores.
Aún no se ha determinado con precisión la época en que una de estas cuevas fuera remodelada para ser utilizada con carácter litúrgico. Sobre su datación cronológica, diferentes teorías discrepan entre sí. Unas señalan que pertenecen a los siglos VI-VII; otras, más bien, al periodo del VIII al X. |