El eremitorio de Peña Horacada es una cavidad artificial que se encuentra situada en un pequeño bosque muy cerca del pueblo de San Martín de Valdelomar. Se trata de un peñasco aislado en medio de un robledal. El interior del peñasco se ha vaciado mediante pico, o instrumento similar, dejando huellas muy visibles de ese trabajo. De planta muy sencilla, consta de una única nave dotada de dos bocas de acceso contiguas orientadas a Mediodía. A las bocas se llega salvando un corto aunque fuerte desnivel desde la base del peñasco. La cumbre exterior de la peña de La Horacada se encuentra regularizada artificialmente, por lo que, tal vez, el complejo eremítico pudiera estar compuesto por una estructura armada y una estancia hipogea, a modo de cripta.
Lo más destacado de esta cueva se encuentra en la pared izquierda. Son una serie de grabados que ocupan la franja intermedia que va desde esa pequeña oquedad hasta casi el fondo. Las manifestaciones rupestres son de diversos tipos y se distribuyen en las dos paredes laterales y un bloque de arenisca ubicado en la entrada. Consisten en grabados realizados en trazo profundo insistido, trazo ancho y poco profundo, trazo piqueteado y trazo fino inciso, pudiéndose distinguir solapamientos de alguna de estas modalidades, que pueden por tanto servir para reconstruir parcialmente la secuencia de ejecución e intentar así una aproximación cronológica relativa. A efectos únicamente de su descripción, los grabados se han dividido primero en tres grandes áreas, entrada, pared izquierda y pared derecha. Luego se han dividido en unidades y conjuntos, en función del carácter de cada grabado, y finalmente se han numerado correlativamente: ✱ 1. Bloque pétreo de la entrada. En un bloque pétreo formando una suerte de mesa. Se ubica entre las dos bocas, vemos en su superficie un conjunto de aparentes graffiti incisos, pudiendo tratarse de nombres propios realizados en trazo inciso algo grueso y con aspecto muy patinado y erosionado. Se ha utilizado letra mayúscula capital y en algún caso pueden leerse series de varias letras seguidas, aunque es difícil restituir los nombres completos. ✱ 2. Pared izquierda. En primer término destaca una hornacina y un grafito. Ligeramente a la derecha vemos comenzar una serie de grafismos en la parte superior de la pared, junto al techo y usando a veces éste, todos ellos grabados sobre una película blanquecino-grisácea, que pudiera ser resultado de una capa de enlucido antigua. Como consecuencia el grabado contrasta mucho por aflorar mediante el esgrafiado el color oscuro de la pared. Se trata de un conjunto de grabados incisos realizados con un instrumento de punta dura y no muy ancha, en el que resulta difícil aislar motivos concretos, tratándose aparentemente de llenar el espacio en una especie de horror vacui. Vemos que de esta manera se ha llenado preferentemente el espacio central de la pared izquierda de la nave, aunque ningún sector de la misma está totalmente vacío de grafismos. Estos están ciertamente organizados según un esquema del que podemos aislar algunas características, como la orientación principal de los trazados en dos direcciones simétricas que huyen de la vertical.
Hasta el momento, la única interpretación cronológica propuesta sería de un lugar empleado como santuario con un origen en torno a los siglos VI y VII d.C. |