LUGARES ARQUEOLÓGICOS EN ESPAÑA

DOLMEN DE SANTO TOMÉ

El dolmen de Santo Tomé, en Ferreira do Valadouro, también es llamado arca del Padorno, Chao do Padorno o mámoa del Curro Caselo do Couso, por estar situada en el cobertizo de Couso.

El dolmen, formado por cuatro ortostatos y la loseta de cobertura a una altura de 1,50 m, esta semienterrado en su túmulo.

La mamoa en la que se inserta la tumba, se compone de muchas piedras que cubren la superficie. Estas rocas parecen ser parte del primer nivel de coraza, que sería seguido por un segundo nivel de tierra marrón. Las medidas son de 25 por 8 m. La elevación se pierde en una capa de frondosa vegetación de matorral, pareciendo un montículo que muestra signos de haber sido transitado por maquinaria agrícola, causando pérdidas a la cámara de la tumba. La violación se reduce a la práctica de un acceso a la cámara, sin sobrexcavar las losas hacia el exterior. El anta se cubriría con una loma antes de su violación. Se trata de una cámara de pequeñas dimensiones de las de tipo "cista megalítica". Cuatro pilares son los que dan forma al habitáculo que está sellado por una gran piedra de cubierta. Se constata la existencia de un corredor. El dolmen de Santo Tomé, guarda una extraordinaria sorpresa: en el interior de este monumento megalítico habita una rareza botánica que sólo se encuentra en contados lugares de Galicia. Se trata de un musgo luminiscente, también conocido como Oro de Duende, bautizado como Schistotega Pennata, que debe el nombre a su brillo de aspecto fosforescente con una tonalidad verde esmeralda, tan solo está documentada su presencia en una quincena de lugares de toda la Península Ibérica. Es una especie que pertenece a la lista roja de especies principalmente amenazadas, porque su hábitat es muy frágil y fácilmente alterable, ya sea de forma natural, pues, la luz reflectante puede atraer a animales como arañas, pájaros y ratones que propagan las esporas reproductivas hacia otras zonas. A la vez, su brillo repele a los animales que pueden dañar el delicado musgo, y por el hombre, que por desconocimiento e ignorancia, en la mayoría de los casos, lo perjudica. Este particular musgo crece en las paredes y los suelos de cavidades, donde aprovecha al máximo la escasa luz existente para realizar la fotosíntesis, por ello, la literatura popular haya asociado este musgo con los tesoros que los duendes tenían ocultos y de ahí su apelativo, el Oro de Duende.

En ella se hallaron 20 fragmentos de cerámica lisa y una lasca de cuarzo.