El dolmen de Bagil se sitúa próximo al caserío del mismo nombre (término municipal de Moratalla), cerca del límite con la provincia de Albacete. Los bloques y lajas que forman esta tumba prehistórica forman parte de un yacimiento arqueológico datado entre los años 2.800 a.C. y 1.400 a.C. —entre el Calcolítico y el Bronce— que fue descubierto en 1981.
Con dirección norte respecto al dolmen, a no más de 500 metros, se eleva una colina con defensas naturales, donde existen restos de un poblado fortificado con lienzos de muralla y torreones perfectamente visibles, probablemente contemporáneo del dolmen. Sobre un cerro aterrazado vivían unos cien individuos que se dedicaban a la agricultura, la caza y la ganadería, como atestiguan los restos de cereales y aperos de trabajo hallados en el Cerro de las Víboras, situado en lo alto de la loma.
Del estudio del material extraído se desprende lo siguiente: Material cerámico: No ha sido posible reconstruir ninguna forma cerámica. Tenemos un fragmento de borde exvasado y otros dos pertenecientes a cuencos. El resto de los fragmentos, muy rodados, pertenecen a piezas de superficie no decorada (excepto un solo fragmento rayado con líneas paralelas), pertenecientes a varias vasijas de desgrasantes calizos y micáceos. Material lítico: Se observa en general en la industria. Un índice laminar muy reducido, consecuencia de la materia prima utilizada a base de núcleos de sílex muy pequeños que dan láminas bastante cortas.
Los objetos útiles aparecidos en el dolmen son realmente escasos, aparte de lo exiguo de la representación lítica, las pocas piezas con retoque lo tienen abrupto simple. Tan sólo tres trapecios geométricos destacan entre las piezas obtenidas, que por lo demás abundan las lascas. Es importante también señalar la abundante presencia de lascas astilladas y entre las que apreciamos algunas que•han sido sometidas a altas temperaturas. En general predominan los talones lisos con una huella de impacto muy leve, probablemente debido a su extracción con un percutor blando. |