La cueva de Sovilla se encuentra muy cerca de la cueva de Hornos de la Peña en el municipio cántabro de San Felices de Buelna, en el barrio de Sovilla, en la escarpada pendiente sur del monte Dobra. Se sitúa a 85 metros sobre el nivel del mar, a 18 kilómetros de la costa, en un lugar estratégico, en la entrada natural de la hoz que separa la comarca costera de Torrelavega del ancho valle de Buelna. Es un sitio ideal para controlar los movimientos estacionales norte-sur que pueden hacer las manadas de animales. Además, al estar cerca de la confluencia de los ríos Barcenal y Besaya, también es un buen lugar para aprovechar los recursos fluviales.
Actualmente solo se conserva una pequeña galería de unos 3.30 metros de anchura por unos 70 cm de altura que desciende hacia una única sala de forma ovalada de unos 9 metros de anchura por 5.50 de altura donde se encuentra el yacimiento principal. El resto se perdió por los trabajos de una cantera cercana en 1952 o 1953, por lo que la información encontrada en ella es muy parcial.
En el año 1987 se encontraron una buena colección de objetos y los primeros grabados no figurativos. La industria lítica encontrada consta de abundantes buriles, láminas y raspadores de sílex, algunos cantos rodados con marcas de uso y fragmentos de azagayas.
Parece que allí vivió gente al final del Magdaleniense Final, aunque seguramente no de forma continua. Podría tratarse de un grupo que iba a cazar en momentos puntuales.
Presenta varios paneles totalmente deslucidos por rayaduras, nombres y un sinfín de despropósitos, con representaciones animales como de líneas no figurativas. El panel más destacado lo encontramos en el sector central, donde podemos ver dos ciervas y un caballo. No podemos olvidar la figura de un reno, un bisonte con raspado interior para darle volumen (y muy dañado), un caballo, una cierva y un cuadrúpedo indeterminado. En total 8 representaciones animales que por su morfología nos transportan al Magdaleniense Superior Final, es decir a una antigüedad de 12.000 años. |