La Cueva Grande o de Los Corrales se ubica en la falda norte del Pico de Otañes, bajo el castillo medieval del mismo nombre, en el barrio de Los Corrales del pueblo de Otañes. Fue descubierta científicamente en los años setenta del pasado siglo.
La cueva consta de un amplio vestíbulo orientado al Este, que se prolonga en dos galerías siguiendo ejes distintos. Una de estas galerías se abre a la izquierda, en dirección SO; al principio es amplia pero tras un cambio de rumbo de 90° se cierra en una angostura impracticable. En esta galería, en su tramo inicial, podemos ver una serie de cazoletas practicadas en la roca caliza de la pared izquierda. Se vaciaron aprovechando un peculiarísimo relieve parietal, de indudable carácter escenográfico que hace las veces de plano natural para las representaciones. En dicho relieve, a una altura de entre 70 y 90 cm se han practicado una veintena de cazoletas de tamaños que oscilan entre los 2,5 y los 9,5 cm. Las de mayor tamaño son media docena y dibujan una alineación que discurre sobre el relieve más acusado, en forma de estrecha cornisa de planta semicircular paralela a la pared. Las menores forman dos pequeños subconjuntos de distinto tamaño pero sin segregarse del principal. En la parte derecha del vestíbulo han aparecido abundantes materiales paleontológicos y líticos, además de algunos fragmentos de cerámicas a mano, etc. En la parte final de la galería de la derecha aparecieron gran número de restos líticos y algunos óseos, además de cerámicas a torno. En la parte izquierda del fondo del vestíbulo hay un grupo de cazoletas asignable al estilo Esquemático de la Prehistoria Reciente. En el mismo fondo de la cavidad se localizan varios pequeños paneles de pinturas negras del ciclo Esquemático-Abstracto. En la parte final de la galería de la derecha hay dos grabados paleolíticos incisos finos, que representan dos animales afrontados: El primero representa la figura de un ciervo completo realizado con grabado fino y pecho estriado mirando a la derecha. El segundo corresponde a la figura de una cabra completa de trazo simple fino orientada hacia la izquierda. Las dos figuras están grabadas con trazo único llegando en la zona ventral al estriado, posiblemente del Magdaleniense Inferior, siendo de gran realismo. Se calcula que podrían tener entre 16.500 y 14.000 años de antigüedad. |