La cueva de Cueto Grande (o cueva del Molinón I) se ubica en la misma orilla de la ría del Pas, prácticamente en su desembocadura, en una pequeña elevación al lado de un antiguo molino de mareas del siglo XVIII. La gruta presenta pequeñas dimensiones; la entrada a la misma (orientada al Sur-Sureste) es bastante angosta, de apenas 1 metro y medio de alto por 1 metro de ancho, desde aquí se accede a un pequeño vestíbulo ligeramente inclinado hacia el interior, de unos 5 m de longitud por 1,7 m de ancho. Al final del mismo, se realiza un brusco giro a la izquierda a través de otra galería de unos 10 metros de recorrido con una anchura similar al vestíbulo. Tras recorrerla por completo, nuevamente se realiza otro giro a la izquierda para dar con la última estancia, una galería ligeramente ascendente de unos 14 metros y medio que finaliza en una pequeña abertura (a modo de segunda boca) que debido a su reducido tamaño es impracticable. Su valor arqueológico fue descubierto a principios de la década de los 80 del siglo pasado.
Cueto Grande destaca por dos paneles grabados en la galería más interior de la cavidad. Desde su descubrimiento se han observado en superficie restos materiales que denotan la existencia de un yacimiento de potencia desconocida dada la variedad de los mismos. Ya en el vestíbulo, en una pequeña hornacina en el lateral derecho, se observó una esquirla ósea semifosilizada de apariencia prehistórica. Muy cerca de la misma, aparece un fragmento de cerámica que, dado el tipo de pasta y la técnica utilizada, pudiese ser atribuible a época tardo-antigua. Al fondo del vestíbulo vuelven a aparecer esquirlas, concretamente en un pequeño corte del suelo donde se observa un estrato parcialmente cementado entre arcillas amarillentas. En la galería que continua tras el vestíbulo se documenta un fragmento de cerámica a mano, probablemente parte de una olla de perfil en "S".
El conjunto de paneles grabados está conformado por cuatro representaciones relativamente toscas de cuadrúpedos y varios conjuntos lineales interpretados como "pruebas de buril". Las figuras animales corresponden a una posible cierva, dos cápridos y un équido. Curiosamente ninguna de las representaciones aparece completa. Respecto a la cronología, tan solo se puede ofrecer un abanico temporal entre el Madgaleniense Medio (14.000 años a.C.) y el Superior (12.000 años a.C.) |