LUGARES ARQUEOLÓGICOS EN ESPAÑA

CUEVA DE CORO TRASITO

La cueva de Coro Trasito, situada a 1600 metros de altitud y muy cerca del límite oriental del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, es uno de los yacimientos prehistóricos excavados a mayor altitud de España, con restos de ocupaciones humanas de la Edad del Bronce y del Neolítico antiguo. Se trata de una cavidad de más de 300 m² situada a escasos metros de la Cueva del Oso, con una orientación idónea para el hábitat humano ya que el sol penetra hasta el fondo del abrigo y al mismo tiempo está protegido de los vientos del norte. Ha sido utilizada para el ganado a lo largo de muchos años hasta hace poco tiempo y en su superficie se conservan diversos muros que compartimentan el espacio en varios corrales. La cueva tiene una parte activa por la que transcurre una corriente de agua que, a unos 20 metros de la entrada, se filtra para salir en cotas más bajas del mismo sistema kárstico y que surge por Coro Trasito solamente en determinadas épocas del año.

Las diferentes excavaciones han confirmado el enorme potencial del yacimiento, que fue habitado desde hace 7.300 años hasta, por lo menos, 6.600 años. Después de un período de desocupación, unos 3.400 años atrás, volvió a ser ocupado durante una época más breve. Fruto de esta utilización de la cueva, se conserva un potente registro sedimentario con unas excelentes condiciones de preservación. Su estudio ha permitido constatar la existencia de unas prácticas agrícolas consolidadas hace 7.300 – 7.100 años, indicando que ya en una fecha muy antigua del Neolítico peninsular el Pirineo axial albergó cultivos de trigo y cebada. En esa época los habitantes del yacimiento practicaron también una ganadería de ovinos, vacuno y cerdos, un dato que contrasta con el patrón tradicional ganadero de los últimos siglos en el Pirineo aragonés.

Ya en los primeros sondeos de 2011 se recuperaron materiales arqueológicos pertenecientes al neolítico antiguo. El método de excavación utilizado, con maletín y brocha siguiendo los niveles arqueológicos, permitió encontrar sedimentos de diferentes tonalidades (negros, ocres, rojizos, marrones), arcillas, bloques de roca caliza, láminas de sílex, carbones y carbonatos, varias madrigueras y materia orgánica; así como recuperar materiales arqueológicos, muchos de ellos restos de pequeño tamaño (fragmentos de semillas de avellana y una cuenta de collar en concha y otra en piedra), y una concha perforada. También fragmentos óseos, huesos de mayor tamaño de mamíferos de talla grande, fragmentos de cerámica, algunas de ellas impresas con superficies bien bruñidas; fragmento de percutor, un pequeño canto rodado con rastros de haberse usado como instrumento, y un elemento de hoz en sílex quemado. Posteriormente se encontraron varios silos o estructuras de almacenaje, un hacha pequeño, un molino de mano, además de semillas y restos óseos de personas y animales.