Esta cueva, con una orientación Noroeste, comprende también la cueva del Humo que no es sino su entrada cenital. Está situada a 660 m. sobre el nivel del mar y a 135 sobre el río Argos, que corre al pie de la Peña Rubia. Su boca, ligeramente inclinada, da acceso a un largo corredor de más de 20 metros de distancia y su anchura máxima no supera nunca los 2 metros.
Las pinturas se localizan en un único panel, a unos 10 m de la entrada de la cueva y a 1 m de altura respecto al suelo de la misma casi junto al techo de la cavidad. El estado de conservación no es bueno ya que, motivado en parte por ser la cueva más fácilmente accesible de las que integran el conjunto, ha sido objeto de un importante deterioro antrópico, concretado en varios graffitis que cubren las representaciones. Además, algunos descamados en la pintura que han afectado a otras figuraciones, aunque en menor medida.
La escena engloba cuatro figuras, la mayor de 15 cm de altura,una de ellas un cuadrúpedo de extraña forma, que podría ser una cabra, por los cuernos, aunque el cuerpo redondeado y abultado por la parte superior y la ausencia de cola no permitan asegurarlo; no hay desplome del vientre por lo que no parece que la incorrección formal deba explicarse por gravidez del animal. Los tres hombres, dos con arcos y el tercero con un palo (una jabalina), al parecer, cortan el paso al "cáprido". La pintura es roja, en el mismo tono que la de la cueva de Las Palomas, pero más vivo. La técnica, idéntica, permite advertir el perfilado y el relleno de tinta plana, claramente, en la figura animal. Sobre la totalidad del panel hay un grafito en gruesos trozos negros que se lee «José», y que reconoció haber ejecutado don José Ibernón; posteriormente debajo de la parte inferior de la S, se ha añadido el nombre de «Justo». Cabe destacar que, al someter las representaciones a la disolución de alcohol etílico, sólo se disolvieron las inscripciones y no se alteraron nada las pinturas.
Esta cueva reúne las condiciones idóneas para su utilización como tumba santuario; primeramente es estrecha y de difícil acceso lo que dificulta su habitabilidad y se encuentra escondida a los ojos extraños. El subsuelo de la cueva, muestra una serie de tumbas del periodo Eneolítico, casi totalmente saqueadas desde antiguo, con materiales que casi todos corresponden al periodo Eneolítico; salvo algunos de época ibérica —localizados principalmente en la zona de la entrada de la cueva— lo que indicaría su reutilización posterior, bastantes siglos después y por lo tanto, para un fin muy diferente, lo que no impidió que estas gentes no destruyeran ni alteraran lo que ya había.
Esta cueva posee documentado numeroso material lítico como láminas y laminitas, 17 puntas de flecha, sobretodo romboidales, pero también de otros tipos sin señales de uso, un hacha dos azuelas, un cuenco y tres vasos, además de multitud de cuentas de collar, fragmentos de cerámica de cordones, materiales óseos trabajados, etc. Además de restos humanos procedentes de las inhumaciones que se practicaron en ella. |