Las pinturas se localizan en una cavidad situada a pocos metros del fondo del Barranco Les Calobres, en su margen derecha, en la vertiente este de la Sierra del Cardó.
El conjunto fue referenciado por varios autores como H. Breuil (1933-35), E. Hernández Pacheco (1959) y S. Vilaseca (1973). Este último fue el primero en poner en duda la conservación de las pinturas y así lo hace constar en la publicación cuando comenta que «en el margen derecho del barranco de las Calobres existe, o existió, un grupo muy esquemático que representa, al parecer , cinco o seis figuras humanas y dos círculos, uno de ellos con un punto central». Unos años más tarde, en una publicación de Amadeu Pallarés y Antoni Boyer (1982), también se habla de la desaparición de las pinturas, aunque no existe ningún testigo gráfico que pueda corroborarlo.
Siguiendo los datos publicados por P. Bosch Gimpera y J. Colomines, las pinturas se sitúan, o se situaban, a unos 3 m por encima del suelo de la cueva, individualizando un total de 5 o 6 figuras humanas y 2 círculos, de estilo esquemático. Esta superficie hoy en día presenta fuertes concreciones. Durante la realización de la documentación del conjunto no se documentó ningún resto de pigmento en la cueva. Dadas las alteraciones que presenta el soporte, es imposible pronunciarse sobre si efectivamente es necesario dar estas pictografías como desaparecidas o si las coladas de carbonato cálcico las han enmascarado. |