El yacimiento de Puig Castellar de Biosca, comarca de La Segarra (Lleida), han puesto al descubierto los restos de una imponente fortaleza militar de época romana, definida tipológicamente como un castellum, una fortificación que podemos datar en los primeros años de la conquista romana de Hispania, a inicios del siglo II a.C.
El enclave ocupa toda la plataforma superior de una colina con extensión aproximada de 1,6 ha. En la parte central se ubica un edificio regular, de planta y arquitectura itálica, que mide 30,2 x 29,7 m (100 x 100 pies romanos, aproximadamente) y que se identifica como el edificio de comandancia. Este edificio se estructura en torno a un patio central de unos 97 m² alrededor del cual se sitúan los diferentes ámbitos que presentan pavimentos de cocciopesto y terrazo. En total se han contabilizado un total de 14 ámbitos de diferentes dimensiones. En el patio se localizó y excavó una cisterna de recogida del agua pluvial con un pozo de extracción, que debía subvenir las necesidades de agua de los ocupantes del edificio central.
El castellum presenta una muralla, de entre 1 y 1,2 m de ancho, flanqueada por un total de cinco torres documentadas hasta la fecha, sin foso ni intervallum. La muralla está compuesta por un doble paramento con un relleno de piedra pequeña o emplecton. Los muros exteriores están formados por una base de bloques de piedra arenisca de procedencia local encajados directamente sobre la roca natural tallada, de una altura máxima conservada de 80 cm de piedra local aportada. Adosados a la muralla se sitúan los ámbitos presumiblemente ocupados por la tropa; estos espacios se extendían siguiendo todo el perímetro interior del recinto defensivo de manera que la pared de cierre posterior era la propia muralla y, a su vez, servían como refuerzo de su paramento interior. La pendiente de la colina fue nivelada y excavada para poder disponer tanto la muralla, como las construcciones descritas. En los puntos menos erosionados se ha podido delimitar hasta un total de dieciocho ámbitos. Las dimensiones van de los 9,44 m² de la estancia más reducida a los 27,70 m² de la más grande. Cada unidad de habitación presenta unas medidas diferentes, seguramente en función de su uso, el espacio disponible y del número de ocupantes. La técnica constructiva usada en estas estancias consiste en un zócalo de piedra que presenta una altura variable según las necesidades constructivas; las paredes que sirven como refuerzo de las terrazas tienen un mayor alzado, mientras que los otros paramentos presentan una altura conservada inferior. El resto del alzado estaba realizado en tapial o adobe. Probablemente, estos habitáculos eran de una sola planta, y se disponían de forma escalonada aprovechando la pendiente de la colina, de manera que se creaban algunos espacios de semisótano.
La gran cantidad y diversidad de cerámicas de importación de origen itálico y africano encontradas en el yacimiento ha ayudado a marcar un horizonte cronológico muy preciso, entre los años 180 y 120 a.C. La fortaleza de Puig Castellar tuvo una vida corta de no más de 60 años. El abandono coincidió con la fundación, en torno al 120 a.C., de la ciudad romana de Iesso, situada en Guissona. Antes de abandonar el castellum los militares destruyeron totalmente las instalaciones. |