Recinto que se encuentra en el borde de un espectacular acantilado, que corresponde a un santuario de época púnica frecuentado hasta el periodo bajo imperial. Se distinguen claramente una cisterna, unos tramos de escalera y los muros de diversas habitaciones. Se trata de dos recintos superpuestos.
El Edificio 1 (alrededor de la cisterna) era una edificación sencilla, levantada en el siglo II a.C. Destaca la cisterna de tipo helenístico, semejante a otras existentes en Ibiza. En cuanto a la función del edificio, probablemente se trataba de una combinación de atalaya de vigilancia y lugar de culto. El elemento sagrado lo constituiría tanto el concepto de alto lugar como la costumbre fenicio-púnica de dedicar los accidentes costeros a divinidades, en este caso acentuada por la presencia de unas columnas naturales en el acantilado que recordarían a gigantescos betilos. Fue reconstruido completamente hacia el 25 d.C. Toda la zona es aplanada y se levanta un segundo edifico sobre el anterior, con características más cuidadas y sólidas. Se han encontrado losas de arenisca bien talladas y placas finas de mármol importadas de fuera de la isla. A ese momento corresponden los escalones que se contemplan cerca del acantilado. Esta segunda construcción es abandonada en el siglo III, aunque hasta el 450 aparecen signos de actividad esporádica entre las ruinas.
El Edificio 2 tiene una función religiosa. Se encontró un número inusual de restos de lucernas depositadas como ofrendas, así como una cabeza femenina de terracota y un fragmento de plaqueta votiva con letras latinas. Resulta muy interesante constatar que el culto siguió vivo incluso en tiempos bajoimperiales, demostrando la pervivencia del valor de este lugar. |