LUGARES ARQUEOLÓGICOS EN ESPAÑA

BASÍLICA DE SAN JUAN DE BAÑOS

La iglesia de San Juan Bautista es una iglesia visigoda mandada construir por el rey Recesvinto en el año 661 situada en la localidad de Baños de Cerrato (antigua Balneos) a tan sólo 7 km de la capital palentina. Es de planta basilical con tres naves y tres ábsides (sólo el del centro es auténtico). A lo largo de los años ha sufrido algunas reconstrucciones parciales incluso en la planta original, que se ensanchaba a la altura del cuarto y último arco en una especie de crucero o transepto que se abría sobre una triple cabecera formada por tres capillas rectangulares y no continuas. Después de la reconstrucción, desaparecieron los ábsides laterales y la planta quedó convertida en un simple rectángulo con la cabecera desfigurada. Aun así, es de una gran belleza con su equilibrio de sencilla estructura y su discreto decorado. La espadaña que se observa al exterior es un añadido de los restauradores del siglo XIX.

La puerta exterior es de pura arquitectura visigoda con arco de herradura sobrepasado en 1/3 (el mozárabe se sobrepasa en 2/3, el califal en 1/2). El extradós de las dovelas no sigue paralelo al intradós y su espesor es irregular. En la clave está tallada la cruz patada de Malta con un clipeus (pequeño escudo con el busto de un dios o personaje), labrado con cuadrifolias simétricas que evocan el trabajo de orfebrería tan clásico de los visigodos. La decoración de las impostas y del extradós de las dovelas tiene idéntico dibujo al que tiene la corona de Recesvinto del Tesoro de Guarrazar; son círculos secantes.

En el interior se pueden ver los arcos visigodos sobre columnas de mármol reutilizadas, de color gris, beige y rosa, con los capiteles ocre amarillo pastel que contrastan junto a los sillares de los muros que son de piedra caliza dura de color beige pálido. De todos los capiteles sólo uno es auténtico corintio romano, el resto son imitaciones que se hicieron en época visigoda. En la clave del arco triunfal se contempla otra vez la cruz patada y encima, una lápida de mármol con la dedicatoria, escrita en hexámetros y con un modo expresivo y muy poético. Esta placa está empotrada y con la apariencia de que los cuatro modillones de las esquinas la sujetan. Estos llevan decoración de esvásticas estilizadas, palmetas y aves.

En el exterior se puede observar en alto, a la derecha del arco, piezas esculpidas que son los restos decorativos procedentes de otro edificio, o más probablemente, del cancel de piedra que separaba la zona del altar, pues se han hallado fragmentos muy similares. En el ábside hay una ventana de celosía en piedra, trabajo tradicional visigodo.