LUGARES ARQUEOLÓGICOS EN ESPAÑA

ABRIGO DEL MELGAR

El covacho tiene unas dimensiones reducidas: 3 m. de anchura, 2 m. de profundidad y 2 m. de altura; está orientado al NE. y a unos 960 m. de altitud. Las pinturas se encuentran distribuidas por los pequeños alisamientos que la pared rocosa forma en el fondo del abrigo y, aunque su conservación no es buena, su color, rojo carmín oscuro, les hace destacar sobre el color claro de la roca soporte. En total hay unas 27 figuras: 22 bitriangulares dispuestos de forma individual, en parejas o en supuestos grupos familiares; 2 zoomorfos, uno del subtipo cáprido y otro pectiniforme; un ramiforme vertical; una barra; restos de otras figuras situadas en la parte inferior, posiblemente bitriangulares, y una figura mal conservada, ubicada en el extremo superior de la derecha, que pudo ser, a juzgar por lo que de ella se conserva, un idoliforme oculado o una figura similar.

Todas las figuras son de pequeño tamaño —la mayor tiene 3,5 cm. de longitud y la menor 1,5 cm— y se realizaron con una técnica de trazo fino, continuo y del mismo espesor —entre 2 y 3 mm—, que en el caso de los bitriangulares sirvió para delimitar las figuras dejando el interior sin ningún tipo de relleno. El estilo es típicamente esquemático, habiendo sido reducidos todos los motivos, mediante sus líneas básicas e imprescindibles, a sus elementos más significativos. Mientras los antropomorfos están representados frontalmente, los zoomorfos lo están de perfil, excepto el detalle de la cuerna de uno de ellos, que aparece en perspectiva semitorcida.

La mayoría de estas figuras se han catalogado como pertenecientes a la Edad del Cobre, si bien la primera datación que se posee para las figuras bitriangulares procede de un hallazgo de cerámica incisa, decorada con este motivo, fechado en el Neolítico Final. Sin embargo, la fecha más conocida procede de la datación absoluta de los vasos de Los Millares situada hacia el 2345 — 80 a.C. No obstante, el abanico cronológico podría llegar hasta el 1800 a.C. aproximadamente, según los datos aportados por el hallazgo de un bitriangular en piedra en los niveles de transición de la Edad del Cobre con El Argar.