Este yacimiento se encuentra dentro de los límites del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, a unos 300 m al sur del nacimiento del río Segura y está formando parte de una serie encadenada de covachas. Es un abrigo orientado al Sur-Suroeste, de 5,35 m de anchura, 5 m de altura y 4,20 m de profundidad.
Hay dos grupos de motivos: ✱ El primero lo integran cinco figuras antropomorfas de estilo levantino en supuesta actitud de lucha y arqueros; un interesante cérvido, también levantino, y un arquero enfrentado a un ciervo. También aparecen los restos de dos arqueros, uno de ellos portando su carcaj, así como dos ramiformes. Otro grupo parece representar a tres antropomorfos, con detalle de cabeza y dedos de pies y manos, que supuestamente están ascendiendo por una pendiente, ayudándose mutuamente o socorriendo a uno de ellos. Pero de todas las figuras contenidas en esta cueva, quizás la más llamativa sea la que parece corresponderse con una mujer muy estilizada de color castaño rojizo oscuro y aislada del resto, con cabeza discoidal; tórax trianguliforme; cintura muy estrecha y alargada con una inflexión hacia delante; brazos rígidos hacia abajo con un estrechamiento a la altura de la muñeca y con una ligera indicación del codo y las manos. Es significativa la falda acampanada, de la que sobresalen las extremidades inferiores, más musculosas que los brazos, una de ellas casi desaparecida y la otra con indicación del pie y de los dedos. A la derecha de esta figura se aprecia una escena de caza, de color castaño rojizo oscuro, compuesta por dos ciervos en actitud de movimiento y varios arqueros esperándoles. Del ciervo primero se conserva la cabeza, el tronco, la cuerna en perspectiva torcida y las extremidades rígidas (las delanteras casi perdidas). Del segundo ciervo quedan las extremidades delanteras parte de la cabeza con sus cuernas y una parte del trasero, el resto se ha perdido. El arquero principal sostiene los restos de un arco con sus dos brazos y posee indicación de la melena, un haz de flechas a su espalda a la altura de la cintura, las dos piernas, un pie y tal vez el falo o adorno. Hay dos arqueros inferiores más esquemáticos con sus arcos listos para disparar y otro arquero sobre el principal con sus flechas detrás de él a la altura de su pie y con su arco listo para disparar. Sobre este arquero hay lo que se asemeja a las cuernas de otro ciervo con varios trazos sin definir, posiblemente los ciervos abatidos. A la izquierda y sobre la anterior se observa una escena de lucha, de color castaño rojizo oscuro, constituida por varios antropomorfos formando una mezcolanza de líneas de difícil interpretación, en la que se pueden ver, al menos, cuatro figuras humanas con un aspecto similar al de los antropomorfos esquemáticos en cuanto a la disposición del tronco y de las extremidades, pero con algunos detalles anatómicos como la cabeza y una escueta indicación de algún dedo de los pies. El antropomorfo central parece estar enzarzado en una lucha con el resto de las figuras, sosteniendo y elevando con sus brazos a dos de ellas, una a cada lado, mientras que otra figura aparece ya abatida junto a los restos de otra más indefinida. También aparecdn dos ramiformes en la pared derecha y varias figuras indefinidas de color rojo. ✱ El segundo grupo lo formarían barras ramiformes, en rojo oscuro y marrón claro.
La figuras están ejecutadas con trazos lineales, siendo frecuentes los detalles formales: dedos, pelos, manos, pies, flechas, de estilo naturalista y semiesquemático, en color marrón. Posiblemente en su origen hubiera contenido más figuras, ya que se observan multitud de desprendimientos en la pared, que han afectado y mutilado parte de las figuras que aún se conservan. Tal vez la rigurosidad del clima, debido a la altitud, sea la causante de este hecho. Esta circunstancia, junto a la existencia de una pátina formada al disolverse la caliza, hacen que el conjunto esté muy mal conservado. |